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Figura de la Diosa Lakshmi

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Figura de la diosa Lakshmi de 19 cm, en resina de estilo nepalí, con túnica verde mint y detalles dorados. En la tradición hindú es la diosa de la prosperidad, la fortuna y el bienestar del hogar, y nació, cuenta la leyenda, sentada sobre una flor de loto. Para tu altar, tu entrada o tu rincón tranquilo.

Descripción

Esta figura de la diosa Lakshmi mide 19 cm y está hecha en resina al estilo de las estatuas de Nepal, con detalles dorados que brillan a la luz de una vela.

¿Quién es Lakshmi?

Lakshmi es una de las diosas más veneradas del hinduismo. Representa la prosperidad, la buena fortuna, la belleza y el bienestar, entendidos en un sentido amplio: no solo el dinero, sino la salud de la casa, la armonía de la familia y la abundancia que se comparte. Es la compañera del dios Vishnu, el que sostiene y protege el mundo, y en muchos hogares de la India y de Nepal ocupa un lugar principal en el altar familiar.

Se la representa casi siempre de pie o sentada sobre una flor de loto, con cuatro brazos. Suele sostener lotos en dos de sus manos, y de otra caen monedas. La tradición interpreta a menudo esos cuatro brazos como los cuatro fines de una vida plena según el pensamiento hindú: actuar con rectitud, prosperar, disfrutar y alcanzar la paz interior.

Verás su nombre escrito de varias formas: Lakshmi, Laxmi o Laksmi. Son transcripciones distintas del mismo nombre en sánscrito.

¿Por qué una figura de la diosa Lakshmi?

Porque en la tradición hindú la imagen de una divinidad no es un simple adorno: es un punto de atención, un lugar hacia el que dirigir la mirada y el gesto cada día. Tener una figura en casa es tener un sitio que te recuerda aquello que quieres cuidar.

Esta es una figura de resina de estilo nepalí, de 19 cm de alto, con una túnica en verde mint y detalles dorados que recuerdan las estatuas de bronce tradicionales del valle de Katmandú. Es ligera, tiene un tamaño perfecto para un altar pequeño o una estantería, y el verde le da un aire fresco y luminoso.

Lo que dice la tradición

La leyenda más famosa de Lakshmi es la de su nacimiento. Cuenta que los dioses y los demonios se unieron para batir el océano de leche y obtener de él el néctar de la inmortalidad. Usaron una montaña como vara y una enorme serpiente como cuerda, y del océano batido fueron surgiendo tesoros. Uno de ellos fue Lakshmi, que apareció sentada sobre una flor de loto y eligió a Vishnu como compañero.

Es además una de las imágenes más antiguas del arte indio. En los relieves de los monumentos budistas de Bharhut y Sanchi, de hace más de dos mil años, ya aparece en su forma de Gajalakshmi: sentada en un loto, mientras dos elefantes la bañan con agua de sus trompas. Siglos después, los reyes de la dinastía Gupta la grabaron en sus monedas de oro.

Hoy se la celebra sobre todo en Diwali, la fiesta de las luces, y en Nepal en el Tihar. La noche de Lakshmi, las familias limpian la casa, encienden luces en puertas y ventanas y dibujan en el suelo un caminito de huellas que lleva hasta el interior, para invitarla a entrar.

Y hay un detalle menos conocido y muy sabio: su montura es una lechuza. Muchas interpretaciones la leen como una advertencia: la riqueza que se busca con avaricia ciega, igual que la lechuza no ve de día.

Lo que explica la psicología

Si Lakshmi es la diosa de la abundancia, merece la pena saber qué dice la investigación sobre lo que pasa cuando conseguimos más, porque no es lo que esperamos, ¿vale?

Se llama adaptación hedónica: la tendencia a volver a un nivel de satisfacción parecido al de antes, tanto después de lo bueno como de lo malo. Un estudio clásico de 1978, de Philip Brickman y su equipo, comparó a personas a las que les había tocado la lotería con otras que habían sufrido un accidente grave. Al cabo de un tiempo, ambos grupos estaban bastante más cerca de su satisfacción anterior de lo que nadie habría previsto. Estudios posteriores, más grandes, han matizado que la adaptación no siempre es completa, pero la idea central se sostiene.

Lo que se deduce:

  • Somos malísimos prediciendo cuánto nos va a durar una alegría. El ascenso, la casa nueva o la compra que iba a cambiarlo todo dejan de notarse a las pocas semanas.
  • Cada mejora se convierte en el nuevo punto de partida, y desde ahí vuelve a faltar algo. Por eso la lista de lo que falta nunca se acaba.
  • Lo que menos se gasta son las experiencias y las relaciones. A un objeto nuevo una se acostumbra; a una buena conversación, no de la misma manera.

Un límite importante: esto no significa que dé igual tener o no tener. La falta de dinero causa mucho sufrimiento real, y hay pérdidas a las que no nos adaptamos.

Dónde entra Lakshmi. En su versión más sabia, la de la lechuza: la abundancia que se nota es la que se reconoce y se comparte, no la que se acumula.

Cómo usarla

  • En tu altar o rincón tranquilo, con una vela o un incienso cerca.
  • En la entrada de casa, siguiendo la costumbre de invitar a Lakshmi a pasar.
  • En el lugar de trabajo o en tu negocio, en un sitio limpio y elevado.
  • Como centro de un gesto diario de agradecimiento por lo que ya tienes.

Un pequeño ritual. Cada noche, antes de apagar las luces, detente un momento frente a la figura y nombra tres cosas de las que hoy has tenido suficiente: comida, compañía, un rato de calma. Háblate por tu nombre: «[Tu nombre], hoy también ha habido abundancia, y la he visto.»

Tenla cerca si…

  • Estás empezando un negocio o un proyecto y quieres un símbolo que te acompañe.
  • Te cuesta disfrutar de lo que tienes porque siempre estás pendiente de lo que falta.
  • Te atrae la cultura de la India y del Nepal y quieres un altar con sentido.
  • Buscas un regalo especial para una casa nueva.

Dónde ponerla en casa

  • En un lugar limpio y elevado, nunca en el suelo: es la norma básica de la tradición.
  • En el noreste de la casa, el lugar que la tradición hindú suele reservar al altar.
  • En el sureste, si sigues el Feng Shui: el sector Xun, el de la prosperidad.
  • Cerca de la entrada, mirando hacia dentro, para darle la bienvenida.

Con qué combinarla

  • Citrino, la piedra que la tradición asocia con la prosperidad.
  • Pirita, para convertir las ideas en proyectos.
  • Aventurina verde, la piedra de la paciencia, a juego con su túnica.
  • Incienso de sándalo, el aroma clásico de las ofrendas en la India.

Cuidados

  • Quítale el polvo con un pincel suave o un paño seco.
  • Nada de agua ni productos de limpieza: pueden estropear la pintura y el dorado.
  • Lejos de las velas y del calor: la resina se deforma con el calor. Deja siempre unos centímetros entre la llama y la figura.
  • Evita el sol directo prolongado, que apaga los colores con el tiempo.

Preguntas frecuentes

¿Se escribe Lakshmi, Laxmi o Laksmi? Las tres formas son correctas: son maneras distintas de pasar al alfabeto latino el mismo nombre en sánscrito. Lakshmi es la más habitual.

¿La figura atrae el dinero? No te lo vamos a prometer. Lakshmi es un símbolo de prosperidad y bienestar, y puede acompañarte y recordarte lo que quieres cuidar. Lo demás depende de lo que hagas tú.

¿Puedo tenerla si no soy hindú? Sí. Mucha gente la tiene por respeto y admiración hacia su simbolismo. Lo único que pide la tradición es tratarla con cuidado: un sitio limpio, elevado y nunca en el suelo.

¿De qué está hecha? De resina, con acabado de estilo nepalí. Por eso es ligera y tiene tanto detalle, pero también por eso hay que alejarla del calor.

Cuándo pedir ayuda

Buscar prosperidad es legítimo, pero hay situaciones económicas que no se arreglan solas. Si las deudas te quitan el sueño, pide información en los servicios sociales de tu ayuntamiento o en una asociación de consumidores: hay salidas que no conoces. Si te descubres jugando cada vez más a la lotería o a las apuestas para salir de un apuro, habla con tu médico: el juego se trata y tiene ayuda específica. Y si aparecen pensamientos de hacerte daño, llama al 024, gratuito y disponible las 24 horas.


Cada figura puede tener pequeñas diferencias de acabado respecto a la de la foto.

Información adicional

Color

Verde Mint

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