Descripción
Esta gargantilla de turquesa la tienes en dos tamaños de cuenta, de 1 mm y de 2 mm, siempre facetadas, en tonos que van del verde azulado al verde grisáceo, con zonas más oscuras entre unas cuentas y otras.
¿Qué es la turquesa?
La turquesa es un fosfato de cobre y aluminio. Su color, de azul celeste a verde azulado, lo da el cobre, y es una piedra opaca, a menudo atravesada por vetas pardas o negras de la roca donde se formó, la llamada matriz. Es de las gemas más antiguas en uso: se extraía en el Sinaí hace más de cinco mil años, fue central en la joyería persa y sigue siéndolo hoy en la de los pueblos del suroeste de Norteamérica.
Una curiosidad que me gusta: su nombre viene del francés pierre turquoise, «piedra turca», porque llegó a Europa por las rutas comerciales que pasaban por Turquía. Ni se extraía allí ni es de allí: el nombre viene del camino que hizo, no del lugar donde nació.
Ahora lo importante, y prefiero ser clara: casi toda la turquesa del mercado está estabilizada con resina para poder trabajarla, y buena parte está además teñida. La turquesa natural sin tratar es rara y cara. Y es de las piedras más imitadas que existen: se vende howlita teñida, magnesita, plástico y polvo de turquesa aglomerado. Lo normal es que una pieza barata, de un azul intenso y uniforme, no sea turquesa natural.
Esta gargantilla es de «turquesa africana», el nombre comercial con el que se vende un jaspe natural de tonos verdosos y grisáceos, con zonas más oscuras y distintas de una cuenta a otra. No es turquesa mineral (el fosfato de cobre de arriba), pero es una piedra natural y bonita, y el nombre es el que se le conoce. Te lo digo porque prefiero que lo sepas antes de comprarla, y no después.
¿Por qué una gargantilla de turquesa?
Porque la turquesa es la piedra del viajero, y una gargantilla, al ser un collar corto de 45 cm, es la forma más cómoda de llevarla siempre encima. Se queda en el cuello, no se pierde como un colgante suelto en el bolso y está a la altura de la garganta, que es donde la tradición sitúa la sinceridad.
La tienes en dos versiones:
- Facetada de 1 mm: cuentas finísimas, casi como un hilo de color. Muy discreta.
- Facetada de 2 mm: cuentas algo más grandes, con más presencia y más destellos.
Las dos miden 45 cm de largo y llevan cierre de plata de ley 925.
Lo que dice la tradición
Por tradición, la turquesa se asocia con la protección de quien viaja, con la sinceridad y con la reconciliación entre lo que uno siente y lo que dice. Se vincula con los chakras de la garganta y del corazón, y con el elemento aire. En muchas culturas es una pieza que se hereda o se regala, y se cree que cobra valor al transmitirse.
Su enseñanza: la turquesa acompañó durante milenios a quien salía de viaje sin saber si volvería. Nos recuerda que ir hacia lo desconocido siempre da respeto, y que llevar algo propio encima ayuda más de lo que parece.
Lo que explica la psicología
Quien salía de viaje hace cinco mil años no sabía qué se iba a encontrar. Hoy el viaje puede ser una mudanza, un trabajo nuevo o un vuelo que da miedo, pero la sensación es la misma, y la psicología tiene algo muy concreto que decir sobre ella, ¿vale?
Qué se descubrió. Alison Wood Brooks, de la Escuela de Negocios de Harvard, y sus colegas publicaron en 2016 en Organizational Behavior and Human Decision Processes un estudio sobre los rituales breves antes de una tarea que da nervios, como cantar, hacer un examen o hablar en público. Quienes seguían un pequeño ritual antes de empezar se sentían menos nerviosos y rendían mejor.
Qué se deduce. Que la ansiedad anticipatoria, la que se dirige a algo que aún no ha pasado y sobre lo que no puedes hacer nada, es justo el terreno donde los rituales mejor funcionan. Llevar encima un objeto propio a un entorno desconocido, además, mantiene un hilo con lo familiar y reduce la sensación de desarraigo. Es el mismo mecanismo que el del peluche de un niño.
Lo que no dice. Que la turquesa proteja de nada durante un viaje. Lo que protege es el seguro, la documentación y revisar el coche. Y una cosa más: ponerse nerviosa antes de un viaje es normal; que el miedo te impida viajar o te obligue a evitar todo lo nuevo es otra cosa, que tiene tratamiento eficaz.
Para qué te sirve la gargantilla. Como objeto de continuidad. Llevarla en un sitio nuevo, o girarla entre los dedos mientras esperas en un aeropuerto, es una forma de recordarte que sigues siendo tú aunque todo lo que te rodea sea nuevo.
Cómo usarla
- Durante un viaje, siguiendo su uso más antiguo.
- El primer día en un sitio donde no conoces a nadie.
- Antes de una conversación sincera que llevas tiempo posponiendo.
- En una etapa en la que estás lejos de casa, como pequeño recordatorio de lo propio.
Un pequeño ritual. Antes de salir de viaje, o de entrar en un sitio nuevo, ponte la gargantilla y haz siempre lo mismo: tres respiraciones largas y, con tu nombre: «[Tu nombre], voy hacia lo que no conozco llevándome conmigo. Puedo tener respeto y avanzar igual.» Es la repetición la que funciona, así que repite siempre el mismo orden.
Llévala contigo si…
- Viajas mucho por trabajo y quieres un objeto que te acompañe siempre.
- Empiezas en un sitio nuevo donde no conoces a nadie.
- Tienes que hablar con franqueza de un problema que llevas tiempo callando.
- Trabajas lejos de casa y lo llevas peor de lo que dices.
Dónde ponerla en casa
Cuando te la quites, déjala en un sitio fijo:
- En el noroeste de la casa, si sigues el Feng Shui: es el sector de los Viajes y las Personas Serviciales (Qian).
- En el recibidor, junto a la puerta, para quien entra y sale.
- Junto a las llaves o al equipaje, un guiño práctico a su vínculo con el viaje.
- En el salón, como pieza vistosa en el espacio común.
Con qué combinarla
- Aguamarina, para sumar calma al hablar y a los viajes.
- Cianita azul, para ordenar lo que quieres decir.
- Amazonita, para reforzar la autenticidad.
- Larimar, para expresar emociones sin bloquearte.
Cuidados
Si es turquesa de verdad, es blanda y porosa, así que trátala con cuidado:
- Dureza 5 a 6. Evita golpes y roces con piedras más duras.
- Nunca la limpies con agua, jabón ni productos. Un paño seco es todo lo que admite.
- Quítatela antes de ducharte, hacer deporte o limpiar la casa.
- Cremas, perfumes y sudor: la turquesa absorbe todo lo que toca y con el tiempo puede cambiar de color. Póntela después de perfumes y cremas.
- Guárdala aparte, en una bolsita, lejos de otras piedras.
Preguntas frecuentes
¿Es turquesa natural? Es turquesa africana, un nombre comercial: el material es un jaspe natural de tonos verdosos, no turquesa mineral. La turquesa natural sin tratar es rara y cara, y la mayor parte de la que se vende está estabilizada con resina o teñida. Te lo cuento claro para que compres sabiendo lo que llevas.
¿Se puede mojar? No. La turquesa absorbe líquidos y puede cambiar de color de forma irreversible.
¿Cuál es la diferencia entre la de 1 mm y la de 2 mm? Solo el tamaño de la cuenta. La de 1 mm es más fina y discreta; la de 2 mm tiene más presencia y refleja más luz por sus caras.
¿Me protegerá en un viaje? Es su tradición más antigua, pero ninguna piedra protege. Puede, eso sí, darte un ritual al que agarrarte antes de salir.
Cuándo pedir ayuda
Si los nervios antes de viajar o de enfrentarte a algo nuevo te llevan a evitar sistemáticamente situaciones que quieres vivir, o si el miedo te impide hacer cosas que necesitas hacer, habla con tu médico o con un profesional de la psicología: tiene tratamiento y suele mejorar mucho. Y si aparecen pensamientos de hacerte daño, llama al 024: es gratuito y atiende las 24 horas.
Cada mineral es único: el tuyo será parecido al de la foto, nunca idéntico.











Valoraciones
No hay valoraciones aún.