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Rodado de Amazonita

Rango de precios: desde 2,50 € hasta 3,50 € Imp. Incluidos

Rodado de amazonita, de un verde turquesa suave con vetas blancas, en dos tamaños: de menos de 2 cm y de más de 2 cm. Por tradición es la piedra de la verdad amable y de los límites sanos. La psicología explica cómo decir que no, o pedir lo que necesitas, sin quedarte callada y sin atropellar a nadie. Cada pieza es única.

Descripción

Este rodado de amazonita tiene el color del agua en una cala tranquila, entre el verde y el azul, y un tacto liso que invita a sostenerlo antes de hablar.

¿Qué es la amazonita?

La amazonita es un feldespato, en concreto una variedad verde azulada de un mineral llamado microclina. Su color va del turquesa al verde menta, casi siempre con vetas y manchas blancas que le dan un aspecto jaspeado muy reconocible. Si la giras a la luz, en algunas zonas verás un brillo suave, como de seda, en las caras planas del cristal.

Su nombre tiene una historia con trampa. Se llama así por el río Amazonas, porque de esa región llegaban antiguamente piedras verdes muy apreciadas. Pero nadie ha podido confirmar que aquellas piedras fueran amazonita, y en la cuenca del Amazonas no se conocen yacimientos importantes de ella. Es decir: la amazonita se llama como un río en el que probablemente nunca estuvo.

Donde sí aparece, y de forma espectacular, es en lugares como las montañas de Colorado, en Estados Unidos, en la zona de Pikes Peak, donde forma grandes cristales verdes junto a cuarzo ahumado. Son de los minerales más fotografiados por los coleccionistas.

¿Por qué un rodado de amazonita?

Porque el rodado saca lo mejor de su color. En bruto, la amazonita es algo mate; al pulirla, el verde se vuelve más luminoso y las vetas blancas se dibujan como nubes. Es una piedra que invita a tocarla: lisa, fresca y suave.

Los tienes en dos tamaños. Los de menos de 2 cm caben en el monedero y son perfectos para llevar siempre encima. Los de más de 2 cm se notan en el bolsillo y se sostienen bien en la mano, justo lo que interesa el día de una conversación difícil.

Lo que dice la tradición

Por tradición, la amazonita se asocia con la calma emocional y con la capacidad de decir lo que una piensa sin perder la amabilidad. Se relaciona con los chakras de la garganta y del corazón, y con el elemento agua. Se la conoce como la piedra de la esperanza y de la verdad amable, y muchas tradiciones la ligan a poner límites sanos, cerrar temas pendientes y dejar de darle vueltas a lo mismo.

Su enseñanza: poner un límite no es cerrar una puerta, sino cuidar la relación para que dure. Decir que no a tiempo es, muchas veces, la forma más honesta de decir que sí a todo lo demás.

Lo que explica la psicología

Entre callarse y explotar hay una tercera vía, y la psicología la lleva estudiando desde hace más de sesenta años, ¿vale?

Tres formas de responder. Ante algo que no te parece bien puedes callarte para evitar el conflicto, que alivia en el momento pero deja el problema sin resolver y el resentimiento acumulándose. Puedes decirlo atropellando a la otra persona, que consigue lo que quieres hoy pero estropea la relación. O puedes ser asertiva: decir lo que necesitas de forma clara y directa, respetando que la otra persona tenga su propia postura.

Se aprende. La asertividad no es un rasgo con el que se nace. El psiquiatra Joseph Wolpe popularizó en 1958 el entrenamiento asertivo como parte de sus tratamientos, y desde entonces es una de las habilidades que más se trabajan en consulta. Como cualquier habilidad, mejora con la práctica.

Cómo se hace. Hay cuatro piezas sencillas: – Describir el hecho, no a la persona: «cuando me avisas el mismo día», no «eres un desconsiderado». – Decir el efecto en primera persona: «a mí me descoloca toda la tarde». – Pedir algo concreto: «¿me lo puedes decir el día antes?». – Aceptar que el otro puede decir que no. Eso es lo que diferencia una petición de una exigencia, y es lo que más cuesta.

Lo que no dice. Ser asertiva no te obliga a decirlo todo. Elegir qué merece una conversación y qué no también forma parte del criterio.

Para qué te sirve la piedra. Como compañera de ensayo. Sostener la amazonita mientras preparas la frase, con esas cuatro piezas, puede ayudarte a llegar a la conversación con las palabras ya pensadas.

Cómo usarla

  • En el bolsillo, antes de una conversación familiar de esas que se posponen año tras año.
  • Sobre la mesa, mientras redactas un correo delicado.
  • Entre las manos, cuando le estés dando demasiadas vueltas a algo que ya has decidido.
  • En el bolso, las semanas en que te cuesta decir que no.

Un pequeño ritual. Antes de pedir algo que te importa, coge la amazonita y escribe tu frase con las cuatro piezas: el hecho, cómo te afecta, lo que pides y un «puedes decirme que no». Después léela en voz alta empezando por tu nombre: «[Tu nombre], esto es lo que necesito.»

Llévala contigo si…

  • Tienes que decir que no a un encargo que no te corresponde.
  • Vas a pedir una subida de sueldo o una mejora de condiciones.
  • Trabajas con alguien que invade constantemente tu espacio o tu tiempo.
  • Necesitas cerrar un asunto que llevas meses arrastrando.

Dónde ponerla en casa

  • En el este de la casa, si sigues el Feng Shui: es el sector de la familia (Zhen).
  • En el comedor, donde se hablan las cosas.
  • En el despacho o la zona de estudio de casa.
  • A la entrada del dormitorio.

Con qué combinarla

  • Crisoprasa, para mantener el tono amable.
  • Larimar, para hablar con calma.
  • Ónix, para sostener lo que has decidido.
  • Pirita, si lo que te cuesta es pedir lo que te corresponde.

Cuidados

  • Tiene exfoliación: un golpe seco puede partirla limpiamente. Llévala en una bolsita.
  • La luz del sol directa y prolongada apaga su color: no la dejes junto a la ventana.
  • Es porosa en las vetas blancas: límpiala con agua templada y un paño suave, sin jabones fuertes ni ultrasonidos.
  • Su color se debe a trazas de plomo. Pulida y entera no supone ningún riesgo, pero no la uses para preparar aguas ni elixires.
  • Son piedras pequeñas: fuera del alcance de niños pequeños y mascotas.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé que es amazonita y no howlita teñida? La amazonita tiene un veteado irregular y, a la luz, un brillo sedoso en algunas zonas. La howlita teñida es mate y, si la frotas con un algodón con acetona en una zona escondida, suelta color.

¿Por qué unos rodados son más verdes y otros más azules? Porque el color de la amazonita varía dentro de la misma piedra. Cada rodado es un trocito distinto.

¿Es lo mismo que la turquesa? No. La turquesa es un mineral de cobre, más azul y sin ese brillo sedoso. Se parecen de lejos, nada más.

¿La amazonita me ayuda a poner límites? Por sí sola, no. Lo que sí ayuda es preparar lo que vas a decir y practicarlo. La piedra puede acompañarte mientras lo haces.

Cuándo pedir ayuda

Si decir que no te resulta casi imposible y eso te está costando la salud, el trabajo o tus relaciones, habla con un profesional de la psicología: se puede trabajar. Y si la persona a la que no te atreves a poner límites te controla, te humilla o te da miedo, eso no es un problema de asertividad: llama al 016, que es gratuito y no deja rastro en la factura. Si aparecen pensamientos de hacerte daño, llama al 024, las 24 horas.


Cada mineral es único: el tuyo será parecido al de la foto, nunca idéntico.

Información adicional

Tamaño

-20 mm, +20 mm

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