El cuarzo es la gran familia de los minerales: hay cuarzos transparentes, blancos, rosas, ahumados, con hierro, con turmalina dentro… y cada uno tiene sus manías. Si ya leíste mi guía de cómo limpiar y cargar tus minerales, hoy vamos un paso más allá: los cuarzos, uno a uno, y qué son esos «cuarzos maestros» de los que tanto se habla.
Lo que tienen en común
La buena noticia es que casi todos son duros (un 7 en la escala de Mohs) y aguantan bien el uso diario. Pero hay tres reglas que valen para todos:
- Los golpes en un canto o en una punta los astillan, aunque sean duros. Dureza no es lo mismo que resistencia a los golpes.
- Los cambios bruscos de temperatura pueden crear fisuras. Nada de pasar de agua muy caliente a muy fría.
- Varios pierden el color con el sol directo. Ahora te cuento cuáles.
Cuarzo cristal (el transparente)
Es el más clásico. Aguanta muy bien, pero las puntas y las aristas se astillan con facilidad, así que guárdalas protegidas. Y un aviso que no es simbólico: una esfera o una punta clara al sol puede concentrar la luz como una lupa y quemar cortinas, muebles o papeles. No la dejes en la repisa de la ventana.
Mucho cuarzo transparente barato es vidrio. El auténtico se nota frío al tacto, pesa más y casi siempre tiene algún velo o inclusión; el vidrio suele ser perfectamente limpio o llevar burbujas redondas.
Cuarzo blanco
Es de los que menos cuidados necesitan: muy resistente y se limpia con agua templada y jabón neutro sin problema. Sus microburbujas internas lo hacen algo más sensible a los cambios bruscos de temperatura que el transparente, así que con eso, cuidado.
Cuarzo rosa
Aguanta bien el uso diario, pero la luz solar directa lo apaga hasta dejarlo casi blanco. Es de los cuarzos que más se decoloran, así que a la sombra. Sus inclusiones lo hacen más sensible a las fisuras, por eso evita los cambios bruscos de temperatura y los ultrasonidos. Y ojo: un cuarzo rosa perfectamente transparente y de rosa muy intenso casi siempre es vidrio o cuarzo teñido.
Cuarzo ahumado
También se apaga con el sol directo hasta quedar casi transparente. Una curiosidad: buena parte del que se vende es cuarzo transparente irradiado de forma artificial. Y de paso, una cosa que se repite mucho: que «protege de la radiación del móvil o del wifi». No hay nada que lo respalde. Tenerlo cerca del escritorio es un gesto simbólico para acordarte de desconectar.
Amatista
La amatista es cuarzo, y como cualquier cuarzo no es recomendable que le dé la luz directa del sol, porque pierde el color. Ponla a la sombra, lejos de la ventana, y se mantendrá bonita mucho más tiempo.
Ametrino
Mitad amatista, mitad citrino. El sol apaga la parte violeta, igual que a la amatista, y los cambios bruscos de temperatura pueden provocarle fisuras. El natural es escaso y viene casi en exclusiva de la mina Anahí, en Bolivia. Si la transición entre los dos colores es suave y homogénea, lo más probable es que esté tratado.
Cuarzo hematoide
Es el de las manchas rojizas, que son inclusiones de hierro. Aquí ojo: el hierro se oxida con la humedad. Sécalo bien, no lo dejes en agua y no lo uses para preparar elixires. Y el sol prolongado puede alterar su tono rojizo.
Cuarzo turmalinado
Tiene agujas de turmalina negra dentro, y esas líneas son su punto débil: un golpe puede partirlo justo por ahí. Aquí sí es seguro mojarlo, a diferencia de otros cuarzos con inclusiones metálicas. Con agua templada y un paño suave, perfecto. Guárdalo separado de piezas más duras.
Cuarzo clorita
La clorita es un mineral blando y alterable, así que las zonas verdes pueden desprenderse si quedan expuestas. No lo dejes en agua de forma prolongada, y el sol intenso apaga el verde con el tiempo. Además, el nombre se usa para cosas distintas (cuarzo clorita, fantasma verde, cuarzo jardín…), así que pregunta siempre qué inclusión tiene exactamente.
Cuarzo verde y aventurina azul
Dos que se venden mucho y se explican poco. Casi todo el cuarzo verde del mercado no es natural: suele ser prasiolita (amatista tratada con calor), o cuarzo teñido o irradiado. Y la aventurina azul también suele ser cuarzo teñido: la auténtica tiene un color algo desigual y ligeras vetas, no un azul plano y perfecto. En los dos, el sol directo puede apagar el color.
Y ahora, los cuarzos maestros
Dentro de los cuarzos están los cuarzos maestros. Y para contarlo bien, primero lo que es y luego lo que dice la tradición:
- Lo que es: un cuarzo cristal (dióxido de silicio) con una forma natural especial. No es un mineral distinto ni una variedad aparte. «Cuarzo maestro» es un nombre de la cristaloterapia.
- De dónde viene el nombre: en los años ochenta, la estadounidense Katrina Raphaell publicó libros sobre cristales en los que clasificaba los cuarzos según la forma de sus caras, y a algunos los llamó «cristales maestros». En español, esta clasificación la difundió sobre todo Nina Llinares.
Algunos de los tipos más conocidos:
- Generador: sus seis caras se juntan en un punto central, casi simétrico.
- Biterminado: tiene punta en los dos extremos, porque creció sin estar pegado a la roca.
- Fantasma: dentro se ve la silueta de un cristal más pequeño, como un eco.
- Ventana: tiene una cara extra en forma de rombo.
Lo bonito es que esas formas cuentan algo real: cómo creció el cristal. Si tuvo espacio, sale con las caras bien formadas; si creció suelto, sale biterminado; si su crecimiento se detuvo y luego siguió, deja un fantasma dentro, como los anillos de un árbol. Cada punta es un pequeño diario de su historia.
En la tradición se les considera más potentes que un cuarzo corriente, y se les atribuye amplificar la intención y acompañar la meditación. Esto es tradición, y así te lo cuento: mineralógicamente, un cuarzo maestro y uno corriente son el mismo cuarzo, lo que cambia es la forma. Para el cuidado, aplica todo lo del cuarzo cristal: las puntas se astillan, guárdalas protegidas y no las dejes al sol junto a una ventana. Puedes ver el cuarzo maestro de la tienda.
Resumen rápido
- Agua templada y jabón neutro, sin problema: cuarzo blanco y cuarzo turmalinado. El cuarzo cristal, el rosa y el ahumado tampoco tienen restricción con el agua, pero siempre sin cambios bruscos de temperatura y sin ultrasonidos.
- Mejor en seco o con poca agua: cuarzo hematoide y cuarzo clorita.
- No quieren sol directo: amatista, cuarzo rosa, ahumado, ametrino, hematoide, clorita, verde y aventurina azul.
- Peligro de lupa: esferas y puntas de cuarzo cristal.
¿Y ahora qué?
Mira qué cuarzos tienes en casa, en qué sitio están y si les da el sol directo. Cambia de sitio los que se apagan y guarda las puntas bien protegidas. Si quieres ver más, tienes toda la tienda, y si dudas de qué cuarzo es el tuyo o cómo cuidarlo, escríbeme. Un besito, chao.
Si quieres seguir leyendo: cómo usar tu mineral como ancla con «si pasa X, hago Y» y por qué las descripciones parecen escritas para ti.
Aviso: este artículo es divulgativo. Los cuidados se basan en las características físicas de cada mineral. Las propiedades que se atribuyen a los cuarzos y a los cuarzos maestros pertenecen a la tradición y no sustituyen la atención de ningún profesional de la salud.